miércoles, 11 de junio de 2008

Gritos ahogados.

En este momento quisiera salir a la calle y gritarle a cada auto que pasara, a cada transeunte. Reprochar al viento por ser tan frío y poco acogedor. Visitar la iglesia y gritar ahogadamente en cada confesionario, sin decir una palabra. Ir al negocio de la esquina y comprar cincuenta dulces pequeños para lanzarlos por todo el local. Me encantaría saber lo que es lanzarle un paquete de pan de molde a una cajera antes de pagarlo... Desearía hacer tantas cosas, solo para poder expresar este dolor, esta espera que me está matando, esta incesante pregunta acerca del futuro... Anhelaría haber desaparecido el día que comencé a hablar contigo sino fuera por esa sonrisa tierna que me acelera el corazón... Lucho contra este corazón para que no piense más en tí, sin embargo, la madita llave ya esta en tus manos. ¡Mataría por cortar esta espera y rehacer mi existencia, la cual se derrumba por esta barrera que me entierra cada vez más profundo! El entorno es un cuchillo que me asesina en medio del campo... cómo quisiera ser ajena a este mundo. Pero no, soy parte de esta sociedad y me fijo en células de este mismo cuerpo inerte. Bendito el día en que te conocí, maldito el día en que mi corazón te escuchó.

Anhelo

Anhelo