sábado, 4 de abril de 2009

Horario Peak

Un niño con sobre peso corría feliz con un paquete de papas fritas, un viejito lo miró risueño al pasar, un hombre y una mujer tomados de la mano cruzaron cerca del Plus Ultra, un adolescente observó un cartel publicitario del colegio y pensó en inscribirse, pasó una micro y un viejo borracho se subió como pudo, a dos metros de distancia una bebé en brazos de su madre lo miraba, el ebrio le hacía señas y la bebé rió.

Av. Independencia a las 6:03 de la tarde.

lunes, 30 de marzo de 2009

No soy como el modelo.

Yann Tiersen me acompaña con Octobre.

Supongo que mis zapatos pesados y obesos no son de tu agrado…

Imagino que mis rizos abultados, castaños y esponjosos no van con el modelo.

Presumo que es la niñez de mi exterior lo que te confunde.

Mi rostro casi evangélico y mis manos pianistas, mi pera de cuerpo, mi cabeza de filosofía. ¿Es, a caso, la filosofía política? ¿Es, a caso, el rojo de mi sangre?

Pequeñita como un perfume…

Es difícil comprender cuando quien ha hablado de rosas te refriega las espinas.

Sin embargo, aquí solitaria, con mi rizos castaños, mis zapatones, mi mochila artesanal (boliviana-peruana, quién sabe), mi carita inocente, mis gritos por el pueblo…

Soy feliz.

Indefinidamente feliz por los siglos que dure el arte y la pasión, por la gracia de la existencia, por el grueso del dolor, por la avaricia del cero y la infinidad de lo periódico, por los químicos odiosos y por la física mareante, por la matemática exacta, por el lenguaje encantador, por el francés que aún no sé, por la historia de la humanidad, por la religión que no creo, por la ciencia que no me satisface, por la filosofía que me hace imaginar, por los sueños de los que no logro despertar, por los amigos del alma, por la familia que me guarece…

Por la música, aquí estoy.

viernes, 6 de marzo de 2009

La vida

Hay gente que dice que la vida no es color de rosas, otros creen que sí.

La vida es como una mujer de gran pensamiento, que se viste con rosas y con telas de invierno.

Por un lado, es comprensiva pero por otro, es desgraciada y manipuladora.

La vida es un deleite, con esos hermosos ojos marrones y esos cabellos color de flor, cambian cada vez que muda las rosas de su vestido, ¡incluso la he visto de azul!

La vida se maquilla con óleos y partituras, usa zapatitos de fiesta.

La vida me besa, pero no me siento lesbiana, porque la vida soy yo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Óleos.

(Primera versión)

Dentro de su taller, pensaba en Vincent Van Gogh, quien –aparentemente- había muerto por su propia voluntad debido a la locura que le había provocado su pintar. Se preguntaba si su muerte sería tan artística, ya que, hay que admitir que no hay artista más pleno que el que haya fallecido por culpa de su arte. Para los artistas, el arte es como Dios: les da la vida y también se las quita.

Maldición, se le había acabado el blanco, ¡tubo infame que por una pérfida fuga, corría su interior por todo el taller! Había blanco en todas partes, menos en su pintura.

Apartó con sutileza la cortina de la ventana, no había nacido con la facultad del disimulo, sin embargo, en esos tiempos, donde la guerra civil asechaba todas las calles santiaguinas era absolutamente necesario aprender a hacer las cosas sin que los demás pudieran notarlo.

El enfrentamiento había finalizado, la calle estaba vacía –igual que su monedero- y la gente no hostigaba ningún trozo de la acera.

Ordenó su cabello con un elástico y se formó un tomate, se puso su acostumbrado gorro rojo (no le interesaba que el mundo supiera su tendencia política, igual todos tenían conocimiento de quién era ella) y se dispuso a salir de su hogar.

Como cuidando su puerta, Gonzalo la detuvo apenas salió.

-¿Qué crees que haces? –le preguntó extremadamente nervioso.

-Voy a comprar óleos. Se me acabó el blanco y te darás cuenta que la ausencia de color es importantísima en las pinturas –le respondió aburrida de sus constantes sermones.

-¿Ausencia de color?

-Blanco, mi amigo.

-Ah… ¡igual! No puedes salir, Estefanía.

La rabia le ahogó los ojos y con la lengua hirviendo se acercó hacia él, lo tomó del cuello de la camisa y le dijo:

-Paula, Gonzalo, Paula.

Sin más palabra, bajó las escaleras y arreglándose la boina, se dirigió al único negocio de pinturas de la cuadra.

-¿Qué necesitas, Paula? –le preguntó atentamente el viejo vendedor apenas se abrieron automáticamente las puertas solares del local.

-Blanco, el más grande que tengas, y un poco de médium –le respondió.

-¿Saliste de tu casa por una cápsula de óleo y una de médium?

-No me gustan las cápsulas, prefiero los tubos y las botellas, como cuando era niña.

-Comienza a pensar, la vida no son solo óleos.

-Tienes razón, de vez en cuando hay que probar con el acrílico.

El viejo se quedó atónito, siempre hablaba de ella como una joven insolente.

Paula se devolvió a su casa por el camino habitual. Como era parte del grupo popular, caminaba por los pasadizos rojos, pintados con los coloridos afiches típicos del partido, varios hechos por ella misma.

Al llegar a su hogar, se percató de que la puerta de su habitación estaba semi abierta. Un miedo cerval le recorrió toda la sangre, imaginó su morada vaciada por manos rateras o peor aún, neoliberales despedazando todos sus lienzos.

Con delicadeza, empujó el gran trozo de plástico, lanzó sus ojos por todos los espacios posibles y poco a poco, puso los pies sobre el piso sintético. Un segundo después, se percató de la presencia de Gonzalo, quien miraba con pánico el lienzo terminado el día anterior.

-¿Qué haces aquí, Gonzalo? –le preguntó con una especie de cansancio mezclado con rabia.

-Estaba la puerta abierta… -contestó sin dejar de mirar el cuadro- pero, pero, cuando entré, encontré esto… ¡ay! ¡qué asco! ¡Ayúdame a matar a esa araña!

-Gonzalo, yo entiendo que seas aracnofóbico, pero ¿cómo es posible que le tengas miedo a una pintura?

-¿Qué pintura? ¡No te burles de mí! ¡Mata a eso de una vez! -gritó apuntando la tela.

Paula asió el lienzo (con mucho cuidado ya que el óleo aún estaba fresco) y se lo acercó a Gonzalo, quien con un grito de desesperación huyó como corriendo por su vida.

-¿Qué es este griterío? –Regañó el administrador del edificio- ¡En plena guerra, la gente anda con los pelos de punta y ustedes, además, gritan como niñas!

-Gonzalo se ha espantado por esto –Contestó seriamente Paula.

-Pero cómo no se va a espantar si tienes una araña entre las manos, el hombre es aracnofóbico. ¡Piensa, Paula!

-¿Te estás burlando de mí? ¡Es una pintura!

El viejo, sin oír sus palabras, se sacó el zapato rápidamente y golpeó el cuadro, corriendo la gran gama de colores.

-Así está mejor –dijo sintiéndose orgulloso.

-¡¿Qué hiciste?! ¡Haz arruinado mi cuadro! –vociferó furibundamente la mujer.

-No estamos en épocas para andar cuidando mascotas, Paula.

Dicho esto, salió de la habitación. Paula, con la rabia desbordándose por sus poros, lanzó el lienzo por los aires y se encerró en su pieza.

Sin embargo, una duda creciente se deslizaba por cada rincón de su cuerpo, ¿era posible que de verdad hubiesen creído la vitalidad de su obra?

Tenía que hacer la prueba, por lo que rápidamente bajó las escaleras y volvió al negocio, compró enormes cantidades de óleo, y todos los aceites existentes, cientos de pinceles y una enorme tela.

-¿Qué vas a pintar? –Curioseó el viejo.

-Tienes razón, no me puedo preocupar solo por los óleos, también debo dar chance al mundo –le contestó sin responder.

-No has revelado tu respuesta.

-¿El mundo a contestado mi pregunta?

Sin más palabra, partió nuevamente a su hogar, y comenzó a crear su obra pintando el mundo que ella quería: Aire limpio, sin emergencias ambientales, sin smog, sin crisis. Espacios verdes, animales felices, sin represas, no más Pascua Lama ni rastros de energía nuclear.

Pintó a cada ser que había en el mundo, gastó hasta la última gota de óleo que compró. Materializó todas sus imaginaciones, reveló sus deseos secretos.

Pintó amor libre: parejas heterosexuales y homosexuales dichosas y tranquilas por las calles, pintó al punk con el neonazi dándose un abrazo, a los fundadores de multinacionales y grandes accionistas pidiendo perdón, a la gente ayudando al vecino, al discapacitado parándose de su silla, al fumador botando los cigarros, al indigente entrando a su nueva casa, a la iglesia diciendo la verdad, a los ricos (el 10% de la población mundial) regalando a los pobres (el otro 90%), a los jóvenes drogadictos uniéndose a instituciones de ayuda mundial, a todos los seres humano felices y viendo el mundo con ojos esperanzadores, seguros, inocentes y buenos.

Perdió la noción del tiempo.

Cuando el cuadro estuvo terminado, pasó su tarjeta por la cerradura de las puertas de su morada y con la ayuda de un carrito a hidrógeno, arrastró su enorme obra por las calles santiaguinas, hasta que llegó a Plaza Italia, frontera entre el grupo popular y el neoliberal.

Lo acomodó entre ruinas y con una ansiedad ahogada, gritó como nunca antes. Lanzó tiros al aire con una pistola y en menos de cinco minutos, ambos grupos estaban expectantes a su lado de la frontera.

Paula, sin decir más palabra, sacó de un tirón el gigantesco trozo de género que cubría su obra.

Todos observaron la enorme mezcla de óleos y comenzaron a llorar de felicidad, de una forma extremadamente convincente (¡como si del corazón saliese!) comenzaron a ejecutar cada acción que la enorme tela les ordenaba.

De la nada, salieron los dueños de Nike, General electric, Coca-Cola, Mcdonald’s y muchos otros a llorar por perdón. En un momento, todas las instituciones tenían filas kilométricas de jóvenes dispuestos a ayudar.

Los ricos daban a los pobres, el dinero se volvía justo y equitativo para todos, los dueños de terrenos antes estatales devolvían los títulos al gobierno. Los cazadores sonreían a los animales y el medio ambiente estaba como nunca antes.

El smog desapareció y los cielos se tornaron transparentes y bellos. Las redondas casas se teñían de color y la vida adquiría una sazón diferente. Todo era justo y hermoso.

Sin embargo, repentinamente Paula se percató de que nadie se fijaba en su existencia y que sus voces y gritos no eran escuchados por ningún ser de la tierra.

Con un terror tan profundo como su arte, volteó para mirar el lienzo, su ausencia en éste la hizo comprender la clásica paradoja: Si un árbol cae en un lugar donde nadie lo escucha ¿hace ruido?

jueves, 19 de febrero de 2009

Sin título ni apellido.

Supongo que todo se ha ido al vacío…

Que somos una gruesa capa de grasa y que la mentira nos cubre los ojos para sufrir aún más…

Supongo que todo se ha ido a la mierda…

Otra vez…

martes, 27 de enero de 2009

Pequeña estrellita.

Sé que la gracia de tu pasión no podría cubrir el brillo entero.

Sé que el canto de tu voz no lograría sanar la herida eterna.

Sé que el dolor de tu espíritu no podría opacar tu pasión.

Sé que el llanto de tu alma no alcanzaría para ahogarte entre penumbras.

Pequeña estrellita…

Brillas tanto que no me dejas abrir los ojos.

Son las pupilas del ayer, las pestañas del mañana, los párpados de hoy.

¿Estamos juntos en esto?

¿Somos tan fuertes como para que nuestro brillo se mimetice?

La pasión de la amistad.

La amistad de la pasión.

El amor sin besos y los abrazos sin caricias.

No soy tú, ni tú eres yo.

Yo soy yo y tú eres tú.

Gruesa llama de los lamentos

Es el llanto de la verdad lo que apaga cualquier sufrimiento.

Pequeña estrellita…

No te pierdas, sigue así

La pasión manda en este mundo,

No el dinero ni los estudios,

Sino la pasión.

¿Estamos juntos en esto?

sábado, 10 de enero de 2009

Otro año más...

Sinceramente, no logro comprender como sigo existiendo, cómo no me he lanzado por un edificio, no me han secuestrado, no me han matado los inexistentes terroristas o no me han llevado los extraterrestres (u u u u u u)

Es difícil vivir, sin embargo, creo que por algo sigo aquí ¿no?

En mi universo de contradicciones, me acuesto sobre mi piso existencial, ¿está frío? No, claro que no, aunque creo que algo extraño, algo húmedo, me hundo, me hundo, me hun…

¡Ah! ¡Revivo! Una y otra vez revivo, ¡soy Jesucristo! No, eso no… ¿soy Hamlet? Puede ser, pero no.

Y aunque siga caminando, termino sintiendo el aroma de las mismas flores, de las mismas. Año 16 en mi calendario y sigo sintiendo las mismas flores, los pétalos me lloran, me ríen, me cobijan.

¡Ay, la vida! ¿Cuándo será que lo malo termine? ¿Cuándo lograré una identificación tan plena como para poder salir de mi burbuja y gritar: ¡aquí estoy!?

Es que no estoy, no estoy para el mundo, solo para algunos.

Son tan pocos…

¿Dónde….?

lunes, 5 de enero de 2009

Vacío, lleno con cemento.

NO MÁS.

Vivir con tranquilidad, alimentarse de arte.

NO MÁS ANHELOS SUFRIDOS.

Abrir los ojitos por la mañana y soñar con los dulces de la vida.

NO MÁS SUFRIMIENTO.

Bienvenida sea la felicidad…

Anhelo

Anhelo