miércoles, 26 de noviembre de 2008
Resignación
Dignidad, ante todo.
No más especulación, no más esperanza, no más comunicación.
Al diablo la lengua suelta…
La soledad me persigue, la compleja imperfección no tiene compañero.
No hay esperanza
No existe la esperanza, la verdad es que el ruido de mi corazón se hace frío.
Calla, quiero callar.
No quiero hablar más, ¿por qué no puedo?
Desearía una introversión que no tengo, una concentración de sentimientos que me hiciera sentir mejor, más digna o quien sabe, más feliz.
No me gusta como soy ya que no soy nadie.
No soy nadie…
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